El trabajo social es una profesión orientada a la práctica. El que lo estudia de manera académica se convierte en un trabajador social o asistente social y puede ejercer la profesión de manera autónoma, para el estado a través de oposiciones, en todo el tercer sector (asociaciones, fundaciones, ONGs), para empresas privadas o en juzgados como perito judicial. El trabajo consiste en intervenir en la asistencia, resolución y/o paliación de las necesidades y problemas sociales de la población, basándose en sus conocimientos teóricos y prácticos. Actúa de manera general sobre todos los problemas, y de manera especializada en diferentes ámbitos establecidos que pueden ir cambiando según lo haga la actualidad social. Al intervenir con los problemas sociales no sólo se limita ya a actuar cuando estos ocurran; el trabajador social también se dedica a la prevención de los mismos, la promoción de buenas prácticas para evitarlos, el estudio y la investigación de la sociedad y la información, orientación, asesoramiento y gestión de todos los recursos disponibles; teniendo ya como objetivo el bienestar social de los ciudadanos. Al ejercer su trabajo, en definitiva, el trabajador social siempre estará velando por que se cumplan los derechos humanos; y de manera pública sólo se podrá ejercer en aquellos estados en que exista una democracia real. En éstos estados el trabajador social que trabaja para lo público se convierte en un agente en contacto directo con la población que se encarga de que se cumplan las políticas sociales. Por último destacar que de todos los recursos disponibles en las sociedades para garantizar su bienestar social e intervenir en sus problemas sociales el trabajador social es uno en sí mismo y debe ser el principal instrumento a utilizar.