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El educador/a familiar

El ámbito familiar constituye uno de los más importantes para todos nosotros. Ejercer la educación en él no es nada nuevo, sino que esto debe ser lo básico y primordial en toda familia. Somos formados en nuestras familias, en nuestra casa, teniendo como referentes a aquellos que conviven con nosotros y todo esto determinará en un futuro nuestra manera de ser, de comportarnos, de expresarnos, de sentir y de convivir con los demás.

El educador familiar es pues un profesional que realizará una intervención socioeducativa en el domicilio, mediante un plan a seguir, utilizando una serie de técnicas y transmitiendo ciertas pautas, basándose en los patrones de comportamiento del grupo familiar que habrá detectado mediante un estudio y un diagnóstico previos.

Creemos que esta figura puede ser ejercida por diferentes profesionales, siempre que pertenezcan al ámbito social, educativo y/o psicológico.

Nuestras familias usuarias serán todas las que soliciten nuestra ayuda. El educador familiar sirve de apoyo para el funcionamiento cotidiano de la familia y por ello no es necesario que exista ningún problema dentro de la misma.

Trabajamos en el ámbito domiciliario. Será necesario conocer brevemente cómo se gestionan el apoyo y la ayuda a domicilio desde los servicios sociales.

Será necesario seguir una métodología concreta que nos permita llevar a cabo nuestra intervención. Este método se dividirá en las siguientes fases:

  • Estudio de la familia: Primera visita, entrevistas a los miembros, estudio de documentación de interés para nuestra intervención.

  • Diagnóstico sociofamiliar: Evaluación de la interacción existente en la familia, sus hábitos y costumbres, su organización y sus valores, etc.

  • Plan de intervención: elaboración y planificación de nuestra intervención señalando qué objetivos queremos conseguir, qué tareas, actividades y recursos serán necesarios y qué plazos temporales nos propondremos. Se firmará un contrato sociofamiliar.

  • Seguimiento del plan de intervención: Realizaremos visitas de control y seguimiento a la familia para ir comprobando que se cumplen las tareas propuestas y realizar modificaciones en el plan si lo consideramos oportuno. También realizaremos tareas conjuntamente con la familia, como educadores.

  • Fin de la intervención: Se mostrará a la familia su evolución y se darán pautas para que siga haciéndolo de manera autónoma sin el apoyo del educador.

Los aspectos en los que principalmente intervendrá el educador familiar serán los siguientes:

  • Reparto de tareas y organización doméstica. Dinámica familiar y horarios.

  • Administración económica y gestión de documentación.

  • Hábitos de vida saludables: alimentación y nutrición familiar, hábitos de sueño, higiene, ejercicio físico.

  • Conciliación de la vida familiar, laboral y personal. Implicación de los miembros en los deberes familiares (corresponsabilidad) y combinación de las diferentes facetas de la vida.

  • Apoyo en la educación de los menores.

  • Ocio y tiempo libre.

  • Educación en valores y urbanidad.

  • Educación emocional y habilidades sociales. Capacidad de la familia para interaccionar y expresar sentimientos y opiniones.

 
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Publicado por en septiembre 11, 2014 en Uncategorized

 

La atención domiciliaria en la intervención social

 

La atención domiciliaria hace referencia a una metodología de intervención completamente amplia. Prácticamente todas las intervenciones de tipo educativo, social, psicológico, sanitario, sociocultural y/o asistencial pueden realizarse en el domicilio de la persona usuaria.

Este entorno de trabajo es por un lado muy utilizado por personas que no pueden salir con facilidad de su domicilio. En concreto, las personas en situación de dependencia y sus familias y cuidadores/as. Estas encuentran en la atención en el domicilio un recurso en ocasiones imprescindible.

Pero también puede ser útil la atención domiciliaria para mejorar una intervención: para educadores/as familiares, profesionales que estén trabajando en un caso de intervención social, educadores de menores, escuelas de padres/madres. Todos estos profesionales encontrarán un recurso que les dará una información valiosa de la familia con la que trabajan, así como una oportunidad para desarrollar una relación de ayuda más cercana y humana. Y esto, humanizar la intervención, es en muchos casos una de las mejores características que ésta puede tener.

Normalmente, en la atención domiciliaria se tienen en cuenta sólo aspectos sociosanitarios haciendo referencia a personas en situación de dependencia; o incluso muchas veces sólo se habla de atención a personas mayores. Pero existen otros muchos destinatarios. Estos principalmente serán:

  • Personas mayores (en situación o no de dependencia).

  • Personas con discapacidad: física, sensorial o psíquica (intelectual o trastorno

de la personalidad).

  • Personas con enfermedad (crónica, cuidados paliativos, rara, VIH/SIDA).

  • Familias en situación de desempleo.

  • Familias con problemas económicos.

  • Familias normalizadas que requieran apoyo en la organización doméstica,

educación en hábitos de vida saludales, orientación, etc.

  • Familias con problemas de relación entre sus miembros.

  • Personas en proceso de rehabilitación social: personas con drogodependencias, expresidiarias, etc.

  • Personas con problemas psicológicos, emocionales y/o sociales: soledad, ansiedad, situaciones de duelo, etc.

La metodología de la intervención será distinta según con qué tipo de colectivos, problemas y situaciones nos encontremos. Principalmente diferenciaremos entre dos métodos de intervención:

Continua: Se trata de aquella atención domiciliaria que se realizará de manera permanente en el tiempo. Puede ser por ejemplo la atención a una persona en situación de dependencia. En ella se seguirán planes de cuidados individualizados.

De proceso: Aquí la atención es temporal para paliar y/o solucionar una problemática concreta, o atender una carencia temporal. Aquí se enmarcan las atenciones domiciliarias a personas en rehabilitación, familias en crisis y también las intervenciones concretas como son: orientación familiar o personal, mediación familiar, comunitaria o intercultural, educación familiar, apoyo psicosocial, socioterapia y escuelas de padres/madres a domicilio. Normalmente estas intervenciones tendrán: valoración, diagnóstico, plan de intervención, ejecución del mismo y seguimiento.

 
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Publicado por en septiembre 10, 2014 en Uncategorized

 

EL LIBRE EJERCICIO DEL TRABAJO SOCIAL

El trabajo social es una profesión con un amplio abanico de actividades profesionales por realizar. No obstante, al ser una profesión joven, el trabajador/a social se encuentra con el desconocimiento del cliente/usuario sobre los servicios que puede ofrecer. Y no sólo entre éste, sino también entre el resto de colegas.

La principal salida/ocupación que se suele ver a esta profesión es la pública, y normalmente encuadrada dentro del medio de actuación de los servicios sociales. La mayoría de las veces nos consideramos gestores de recursos, por ejemplo.

Pero en trabajo social, el principal recurso que le podemos ofrecer somos nosotros mismos como profesionales.

La socioterapia, las consultas a empresas particulares, el asesoramiento a familias a domicilio, etc. Existen multitud de servicios y tareas que podemos desarrollar, dentro del trabajo social.

El libre ejercicio profesional, desarrollado en otras profesiones y muy legitimado por el cliente/usuario, como el libre ejercicio de la abogacía o el de la psicología, no lo está en absoluto en trabajo social en nuestro país.

Se trata, el libre ejercicio, de ejercer la profesión como una empresa particular y privada en aquellos ámbitos y hacia aquellos clientes/usuarios a los que queramos dirigirnos. Laboralmente, al realizarse de manera individual, entra dentro de la figura del trabajador/a autónomo.

 
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Publicado por en marzo 13, 2014 en Uncategorized

 
 
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