Febrero 4, 2010

INTERVENCIÓN PSICOSOCIAL EN CASOS

El área de formación online en el ámbito de lo social constituirá uno de nuestros principales servicios.  Nos estrenamos con el curso Intervención psicosocial en casos.  Está orientado a todos aquellos/as  profesionales del sector social: pedagogo/as, psicólogo/as, trabajadore/as sociales, educadore/as sociales, etc… con interés en reforzar conocimientos, métodos y técnicas de intervención directa en casos,  tanto a nivel individual como familiar y comunitario.

Es nuestro primer curso y esperamos que os sea de utilidad e interés para que las intervenciones de todos y todas como profesionales sean más claras y eficaces.

Estamos, por supuesto, abiertos/as a sugerencias y propuestas. Los datos y el programa del curso se exponen a continuación.

PROGRAMA:

1. Entrevista de contacto.

2. Estudio del caso: métodos, técnicas e instrumentos:
- Diálogo terapéutico.
- Entrevistas.
- Visitas a domicilio.
- Puntos de encuentro

3. Elaboración de documentación técnica:
- Ficha de registro.
- Historia social.
- Informe social.

4. Diagnóstico social.

5. Plan integral de intervención:
- Modelos de intervención.
- Contrato social.

6. Ejecución del plan de intervención.

7. Seguimiento personalizado.

8. Secretariado social.

9. Asistencia telefónica.

10. Asistencia domiciliaria.

11. Intervención grupal complementaria.

12. Evaluación de la intervención.

  • El curso dura un mes. Siempre se iniciará el primer lunes de cada más. El primero comenzará el lunes 1 de marzo.
  • Para inscribirse hay que rellenar la ficha de inscripición que podéis solicitar a través del correo migabinetesocial@gmail.com, y luego enviarla completada a esa misma dirección.
  • Una vez recibida vuestra ficha se os enviará una cuenta bancaria a la que podéis realizar la transferencia del importe del curso: 20 euros.
  • El curso consta de 12 temas y se os enviará a vuestro correo electrónico tres temas por semana. Además, de manera optativa podrán adjuntárseles sus correspondientes evaluaciones.
  • Las evaluaciones son optativas. Si optais a recibirla las reenviareis completadas y se os enviarán corregidas a lo largo de la semana.  No existe límite de tiempo para enviar estas evaluaciones.
  • La matrícula del curso siempre estará abierta. Sólo hay que indicar en qué mes quiere inscribirse.
  • Desde que uno ha recibido la confirmación de matricula tiene disponible el servicio de tutoría online. Este puede realizarse mediante correo electrónico: envíais vuestra consulta por correo, o bien mediante mensajería instantánea con previa cita hecha por email, indicando horario deseado.
  • Al finalizar el curso se enviará por correo electrónico un certificado acreditando haber realizado con provecho  el curso Intervención psicosocial en casos, de 35 horas de duración y elaborado por la trabajadora social Zaida Palma.

Agosto 18, 2008

Agosto 18, 2008

Nuestra filosofía

“El oficial de prisiones me pregunta:
- ¿cuánto te han endiñado?
- Cadena perpetua.
- ¿De veras? ¡Ah, los muy canallas! ¡Están chalados! Ánimo Papillón- me dice al cerrarme la puerta.
- Gracias, jefe. Puede creerme, estoy animado y espero que la cadena perpetua se les atragante.
Unos minutos después rascan en la puerta.
- ¿Qué pasa?
Una voz me contesta:
- Nada. Soy yo, que clavo un letrero.
- ¿Para qué? ¿Qué dice?
- “Trabajos forzados a perpetuidad. Vigilancia estrecha”.
Pienso, “Están majaretas perdios. ¿Acaso creen que la montaña que me ha caído encima puede trastornarme hasta el punto de inducirme al suicidio? Soy y seré valiente. Lucharé con y contra todos. A partir de mañana, actuaré.”

Fragmento de “Papillon”, de Henri Charrière.

Agosto 18, 2008

Nuestros valores

“Frente a la primera casa, una mujer gorda, negra, vendía sobre una mesita de madera, café y tortas de maíz, arepas.
- Buenos días, señora.
- ¡Buenos días, hombres!
- Dos cafés, por favor.
- Sí, señores.
Y la buena mujer gruesa nos sirvió dos deliciosos cafés, que bebimos de pie, porque no había sillas.
- ¿Cuánto le debo?
- Nada.
- ¿Por qué?
- Porque quiero ofrecerles el primer café de la libertad.
- Gracias. ¿A qué hora hay autobús?
- Hoy, como es fiesta, no hay autobús, pero a las once sale un camión.
- ¡Ah! Gracias.
Una joven, de ojos negros y de piel ligeramente morena, salió de la casa.
- Entrad en la casa y sentaos- Nos dijo con una bonita sonrisa.
Entramos y nos sentamos junto a un grupo de personas que estaban bebiendo ron.
- ¿Por qué saca la lengua su amigo?
- Está enfermo.
- ¿Se puede hacer algo por él?
- No, nada, ha quedado paralítico. Es preciso que entre en un hospital.
- ¿Quién le dará de comer?
- Yo.
- ¿Es hermano tuyo?
- No, amigo.
- ¿Tienes dinero, francés?
- Muy poco. ¿Cómo sabes que soy francés?
- Aquí todo se sabe enseguida. Ayer supimos que iban a ponerte en libertad. También sabemos que te evadiste de la Isla del Diablo, y que la Policía francesa te quiere capturar otra vez para volver a enviarte allá. Pero no vendrán a buscarte aquí, porque aquí no mandan ellos. Nosotros te protegeremos.
- ¿Por qué?
- Porque…
- ¿Qué quieres decir?
- Toma, bebe un trago de ron, y dale también a tu amigo.
Una mujer de unos treinta años, casi negra, tomó la palabra. Me preguntó si estaba casado. No. Si mis padres todavía vivían. Sólo mi padre.
- Estará contento al saber que estás en Venezuela.
- En cuanto a esto, sí.
Un blanco, alto y seco, de grandes y simpáticos ojos, dijo a su vez:
- Mi pariente no ha sabido decirte por qué te protegeremos. Pues bien, voy a decírtelo yo. Porque, salvo en el caso que esté rabioso, y entonces ya no se puede hacer nada, un hombre puede arrepentirse y ser bueno, si se le ayuda. Por esto te verás protegido en Venezuela: porque amamos al hombre y creemos en él.
- ¿Por qué razón supones que estaba prisionero en Diablo?
- Ciertamente, por algo muy grave. Acaso por haber matado, o por haber hecho un robo muy importante. ¿A cuántos años te condenaron?
- A cadena perpetua.
- Aquí, la pena máxima es de treinta años. ¿Cuántos has cumplido?
- Trece. Pero soy libre.
- Olvida todo, hombre. Olvida lo más aprisa posible lo que sufriste en las cárceles francesas y aquí, en El Dorado. Olvídalo, porque si piensas demasiado en ello, tendrás que guardar rencor a los hombres y, acaso, llegarás a odiarlos. Sólo el olvido te permitirá volverlos a amar y vivir entre ellos. Cásate cuanto antes. Las mujeres de este país son ardientes, y el amor que te dará la que elijas, te ayudará, gracias a la felicidad y a los hijos, a olvidar lo que hayas podido sufrir en el pasado.
Llegó el camión. Di las gracias a aquellas buenas gentes y salí sosteniendo a Picolino por el brazo. Unos diez pasajeros estaban sentados en los bancos situados detrás de la cabina del camión. Con gran amabilidad, aquellas humildes personas del pueblo nos cedieron las dos mejores plazas en la cabina, al lado del chófer.
Mientras viajábamos en el camión, que saltaba como un loco sobre la pésima carretera, llena de baches y pedruscos, pensé en el curioso pueblo venezolano. No tenían instrucción ni los pescadores del Golfo de Paria, ni los soldados rasos de El Dorado, ni aquel sencillo hombres del pueblo que me habló en el interior de aquella casa de paja y de tierra. Apenas sabían leer y escribir. Entonces, ¿cómo podían poseer tal sentido de la caridad cristiana, tal nobleza de alma, que les permitía perdonar a los hombres que han delinquido? ¿Cómo podían dar con las palabras de aliento delicadamente apropiadas, ofrecerse a ayudar al ex presidiario con sus consejos y con lo poco que poseían? ¿Cuál era la razón de que los jefes del penal de El Dorado, personas instruidas, tanto los oficiales como el director, coincidieran con el pueblo en las mismas ideas: dar una oportunidad a un hombre perdido, quienquiera que fuese, y sin tener en cuenta la importancia de su delito? Estas cualidades no las pudieron haber heredado de los europeos: por tanto, les venían de los indios. Sea como fuere, debes sentir el mayor respeto hacia ellos, Papillon”

Fragmenteo de “Banco”, de Henri Charrière.

Agosto 18, 2008

¿Qué es Mi Gabinete Social?

Mi Gabinete Social se dedica a realizar una intervención psicosocial atendiendo a clientes individuales: individuos y familias; y colectivos: empresas, asociaciones, centros. Además ofrecemos una serie de servicios destacando la formación online.

Agosto 18, 2008

Nuestros servicios

Desde nuestro consultorio ofrecemos:

  • Servicios a clientes individuales (individuos/familias):

- Información y asesoramiento sobre cuestiones sociales.

- Secretariado social: gestiones de recursos, prestaciones, ayudas, etc.

- Intervención Social en Casos: diagnóstico, plan de intervención, ejecución y seguimiento.

- Socioterapia: online.

- Mediación familiar, de pareja, intergeneracional.

- Orientación familiar.

- Intervención socioeducativa a familias con visitas al domicilio.

- Apoyo psicosocial.

- Estimulación cognitiva para personas con enfermedad de alzheimer u otras demencias.

- Asistencia domiciliaria.

- Intermediación laboral: elaboración y seguimiento de itinerarios de inserción.

- Visitas domiciliarias.

- Acompañamiento social.

- Intermediación entre clientes y otros recursos.

- Seguimiento personalizado.

  • Formación online relacionada con el ámbito social.




Agosto 18, 2008

Pide cita

Datos de contacto

Zaida Palma Díaz, trabajadora social

Se ofrece también atención telefónica con el siguiente horario: 8.00 de la mañana
a 1.00 de la madrugada. El número de teléfono debe ser solicitado a nuestro email, indicado más abajo.

Online: – web: http://migabinetesocial.wordpress.com/
e-mail atendido por la trabajadora social Zaida Palma, a título profesional particular: migabinetesocial@gmail.com. Horario 24 horas

Agosto 4, 2008

¿Trabajo Social?

El trabajo social es una profesión orientada a la práctica. El que lo estudia de manera académica se convierte en un trabajador social o asistente social y puede ejercer la profesión de manera autónoma, para el estado a través de oposiciones, en todo el tercer sector (asociaciones, fundaciones, ONGs), para empresas privadas o en juzgados como perito judicial. El trabajo consiste en intervenir en la asistencia, resolución y/o paliación de las necesidades y problemas sociales de la población, basándose en sus conocimientos teóricos y prácticos. Actúa de manera general sobre todos los problemas, y de manera especializada en diferentes ámbitos establecidos que pueden ir cambiando según lo haga la actualidad social. Al intervenir con los problemas sociales no sólo se limita ya a actuar cuando estos ocurran; el trabajador social también se dedica a la prevención de los mismos, la promoción de buenas prácticas para evitarlos, el estudio y la investigación de la sociedad y la información, orientación, asesoramiento y gestión de todos los recursos disponibles; teniendo ya como objetivo el bienestar social de los ciudadanos. Al ejercer su trabajo, en definitiva, el trabajador social siempre estará velando por que se cumplan los derechos humanos; y de manera pública sólo se podrá ejercer en aquellos estados en que exista una democracia real. En éstos estados el trabajador social que trabaja para lo público se convierte en un agente en contacto directo con la población que se encarga de que se cumplan las políticas sociales. Por último destacar que de todos los recursos disponibles en las sociedades para garantizar su bienestar social e intervenir en sus problemas sociales el trabajador social es uno en sí mismo y debe ser el principal instrumento a utilizar.

Agosto 1, 2008

Nuestro discurso

“Lo siento, pero no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio. No quiero gobernar o conquistar a nadie. Me gustaría ayudar a todo el mundo, si fuera posible: a judíos y gentiles; a negros y blancos. Todos queremos ayudarnos mutuamente. Los seres humanos son así. Queremos vivir para la felicidad y no para la miseria ajena. No queremos odiarnos y despreciarnos mutuamente. En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede proveer a todos.

El camino de la vida puede ser libre y bello; pero hemos perdido ese camino. La avaricia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado en el mundo barricadas de odio, nos ha llevado al paso de la oca a la miseria y a la matanza. Hemos aumentado la velocidad. Pero nos hemos encerrado nosotros mismos dentro de ella. La maquinaria, que proporciona abundancia, nos ha dejado en la indigencia. Nuestra ciencia nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y faltos de sentimientos. Pensamos demasiado y sentimos demasiado poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos amabilidad y cortesía. Sin estas cualidades, la vida será violenta y todo se perderá.

El avión y la radio nos han aproximado más. La verdadera naturaleza de estos adelantos clama por la bondad en el hombre, clama por la fraternidad universal, por la unidad de todos nosotros. Incluso ahora, mi voz está llegando a millones de seres de todo el mundo, a millones de hombres, mujeres y niños desesperados, víctimas de un sistema que tortura a los hombres y encarcela a personas inocentes. A aquellos que puedan oírme, les digo: “No desesperéis”.

La desgracia que nos ha caído encima no es más que el paso de la avaricia, la amargura de los hombres, que temen el camino del progreso humano. El odio de los hombres pasará, y los dictadores morirán, y el poder que arrebataron al pueblo volverá al pueblo. Y mientras los hombres mueren, la libertad no perecerá jamás.

¡Soldados! ¡No os entreguéis a esos bestias, que os desprecian, que os esclavizan, que gobiernan vuestras vidas; diciéndoos qué hacer, qué pensar o qué sentir! Que os obligan ha hacer la instrucción, que os mal alimentan, que os tratan como a ganado y os utilizan como carne de cañón. ¡No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, a esos hombres-máquina con inteligencia y corazones de máquina! ¡Vosotros no sois máquinas! ¡Sois hombres! ¡Con el amor de la humanidad en vuestros corazones! ¡No odiéis! ¡Sólo aquellos que no son amados odian, los que no son amados y los desnaturalizados!

¡Soldados! ¡No luchéis por la esclavitud! ¡Luchad por la libertad!

En el capítulo diecisiete de san Lucas está escrito que el reino de Dios se halla dentro del hombre, ¡no de un hombre o de un grupo de hombres, sino de todos los hombres! ¡En vosotros! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder, el poder de crear máquinas. ¡El poder de crear felicidad! Vosotros, el pueblo, tenéis el poder de hacer que esta vida sea libre y bella, de hacer de esta vida una maravillosa aventura. Por tanto, en nombre de la democracia, empleemos ese poder, unámonos todos. Lucharemos por un mundo nuevo, por un mundo digno, que dará a los hombres la posibilidad de trabajar, que dará a la juventud un futuro y a los ancianos seguridad.

Prometiéndoos todo esto, las bestias han subido al poder. Pero mienten No han cumplido esa promesa. ¡Ni la cumplirán! Los dictadores se dan libertad a sí mismos, pero esclavizan al pueblo. Ahora, unámonos para liberar el mundo, para terminar con las barreras nacionales, para terminar con la codicia, con el odio y con la intolerancia. Luchemos por un mundo de la razón, un mundo en el que la ciencia y el progreso lleven la felicidad a todos nosotros. ¡Soldados, en nombre de la democracia, unámonos!”
Discurso final de “El Gran Dictador”, de Charles Chaplin.